La obesidad aumenta el riesgo de padecer cáncer y de que la agresividad de los tumores sea mayor. La relación entre obesidad y diabetes tipo 2, hipertensión arterial o apnea obstructiva del sueño, entre otras enfermedades, es ampliamente conocida. El vínculo con el cáncer se ha difundido menos, pero las evidencias se acumulan.

El exceso de peso se ha asociado al desarrollo de cánceres en casi todas las regiones anatómicas: colorrectal, mama, hígado, endometrio, páncreas, riñón, ovario, tiroides, estómago, esófago

La investigación en este terreno ha desvelado los distintos mecanismos que pueden llevar a que las personas obesas tengan más riesgo. Entre ellos, destacan los siguientes:

Sonia Fernández Veledo, del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), de Tarragona, y miembro del Centro de Investigación en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem), explica que las personas con obesidad “suelen tener un estado que de inflamación, que es de bajo grado pero crónico, que hace que los tumores sean más agresivos” y presentan más “factores de crecimiento y adipoquinas (moléculas secretadas por el tejido graso) que favorecen el desarrollo de tumores”. Además, están surgiendo teorías científicas que identifican nuevos mecanismos, como la que se refiere a las células madre del tejido adiposo. Según esta nueva línea de investigación, no solo hay que tener en cuenta “lo que secretan los adipocitos, que son las células principales del tejido adiposo, sino que dentro de la grasa también cobran protagonismo las células madre, que se sabe que actúan en el microambiente tumoral favoreciendo el desarrollo del cáncer”.

Nuevos hallazgos sobre cáncer y exceso de peso

El equipo de Fernández Veledo ha publicado recientemente un estudio en la revista Cellular oncology en el que se desvela un nuevo mecanismo por el que la obesidad podría estar favoreciendo el desarrollo de tumores. La investigadora ha resumido a CuídatePlus los pasos que han llevado a este hallazgo, que puede tener implicaciones en el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento de diversos tipos de cáncer. “Iniciamos esta línea de investigación hace unos años, cuando descubrimos que las células de la grasa de las personas con obesidad producían una proteína, denominada survivina, en mucha cantidad. Esta proteína ya se había asociado con procesos tumorales”. En concreto, lo que hace es favorecer que las células proliferen y se mueran menos.

Los investigadores constataron que las células madre de la grasa -precursoras de los adipocitos- producen mucha cantidad de survivina en los individuos con obesidad. “En aquel primer estudio, además de ver que estas células madre de la grasa secretaban más survivina, comprobamos que podíamos detectar la proteína a nivel circulante, es decir, con un análisis de sangre”, indica. 

Además de constatar que los sujetos con obesidad tenían incrementada la survivina, los científicos estudiaron el papel que juega en el tejido graso. “Apreciamos que, a pesar de que es una proteína fundamentalmente relacionada con el cáncer, también influye en la expansión del tejido adiposo que se observa en los pacientes con obesidad”.

Tumores más agresivos

El siguiente paso fue intentar entender si esta proteína podría ser uno de los mecanismos que explican por qué las personas con obesidad pueden desarrollar tumores de manera más agresivas. “Ese es el estudio que acabamos de publicar”, precisa la representante del Ciberdem. En él se confirma que la survivina que secretan en cantidades elevadas las células madre de la grasa de las personas con obesidad tiene un impacto en las células tumorales, pero también en ciertas células del sistema de defensa del cuerpo humano. “Cuando hay un tumor -refiere Fernández Veledo- en el ambiente tumoral no solo hay células tumorales, sino también inmunes”.  Se sabe que, en un principio, el sistema inmunológico intenta combatir el cáncer pero, finalmente, el ambiente tumoral lleva a que las células del sistema inmune contribuyan al desarrollo del tumor. La survivina de los pacientes obesos parece jugar un papel fundamental en esa deriva del sistema inmune desde la defensa frente al cáncer hasta su potenciación.

Así lo expone la científica: “Lo que hemos visto es que, cuando ponemos estas células madre de pacientes con obesidad con células tumorales o con unas células específicas de nuestro sistema inmune que son los macrófagos, lo que sucede es que las células de la grasa producen más survivina, que es captada por los macrófagos, que se convierten en lo que se conoce como macrófagos protumorales”, es decir, que promueven el cáncer. 

Una vez convertidos en macrófagos tumorales, siguen secretando y produciendo survivina que, a su vez, es captada por las células tumorales, que de este modo proliferan más, invaden más y se mueren menos. 

En resumen, una vez que se desarrolla un cáncer, las células de las personas con obesidad promueven que haya más survivina en el ambiente tumoral, lo que afecta a las células del sistema inmune -en concreto, a los macrófagos- y, a la postre, a las propias células tumorales. 

Biomarcador para el diagnóstico y el pronóstico

El siguiente escalón de esta investigación fue averiguar, con muestras de diferentes tipos de tumores, si la survivina se perfila como marcador específico de los macrófagos tumorales. “Demostramos que, en los pacientes obesos con ciertos tipos de tumores, los macrófagos expresan mucha survivina”, corrobora la investigadora. 

Se trata de un hallazgo importante porque puede ser la base para la utilización de esta proteína como un biomarcador pronóstico del cáncer. Pero es algo que habrá que demostrar en estudios clínicos con un amplio número de pacientes. 

Si finalmente se convierte en un marcador, podría servir para lo que se conoce como biopsia líquida, es decir, un análisis de sangre cuyos resultados permitirían identificar la presencia de macrófagos tumorales -que son aquellos que secretan survivina en cantidades elevadas-, que indicarían una mayor malignidad del cáncer.

FONT: María Sánchez-Monge

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