El jefe del grupo de investigación en Hepatología del IRB CatSud, el Dr. Jordi Gracia-Sancho, ha participado como ponente invitado en el International Congress on Coagulopathy in Liver Disease, celebrado en Castellana Grotte (Italia) del 8 al 10 de abril. El encuentro internacional se ha centrado en los mecanismos de coagulopatía asociados a la enfermedad hepática.

En este contexto, el Dr. Gracia-Sancho ha impartido la lección inaugural del congreso, dedicada al desarrollo de la disfunción endotelial en la enfermedad hepática crónica. Su presentación ha puesto especial énfasis en los mecanismos moleculares y celulares que contribuyen a la alteración del endotelio —que regula el flujo sanguíneo—, así como en el papel clave del compartimento vascular hepático en la progresión de la enfermedad.

Otro de los puntos abordados en el International Congress on Coagulopathy in Liver Disease han sido las nuevas oportunidades terapéuticas dirigidas a restaurar la función endotelial y modular la microcirculación hepática, con el objetivo de frenar la progresión de la enfermedad y favorecer su regresión. La ponencia reforzó la importancia del endotelio como diana terapéutica en la patología hepática.

Un nuevo estudio revela alteraciones musculares y metabólicas relevantes en pacientes con COVID persistente

Un equipo investigador Grupo de Investigación en Autoinmunidad, Infección y Trombosis (GRAIÏT) del Institut d’Investigació Biomèdica Catalunya Sud, de los servicios de Medicina Interna y Fisiología Clínica y Evaluación Funcional del Hospital Universitari Sant Joan de Reus, ha presentado nuevas evidencias que confirman el impacto profundo y sostenido de la infección por SARS‑CoV‑2 en el sistema muscular y metabólico de las personas afectadas por la Condición post COVID‑19 (COVID persistente). Los resultados del estudio «Assessment of Physical Status and Analysis of Lipidomic and Metabolomic Alterations in Patients with Post‑COVID‑19 Condition» subrayan la necesidad de impulsar programas específicos de rehabilitación y reacondicionamiento físico para mejorar la recuperación de los pacientes y se han publicado en la revista científica PLOS ONE de este mes de marzo.

En el estudio se pone de manifiesto una afectación muscular periférica significativa relacionada con la infección. Esta alteración comporta una pérdida marcada de rendimiento físico, uno de los síntomas más frecuentes e incapacitantes de la enfermedad. Los investigadores destacan que los pacientes podrían beneficiarse de protocolos de rehabilitación personalizados para recuperar fuerza, resistencia y funcionalidad.

Asimismo, en el análisis del metabolismo corporal mediante técnicas metabolómicas y lipidómicas, se han detectado cambios que pueden explicar algunos de los síntomas de los pacientes:

Según los responsables del trabajo, estos hallazgos refuerzan la idea de que la Condición post COVID‑19 es un trastorno multisistémico y que requiere un abordaje integral que combine rehabilitación física, seguimiento metabólico e intervenciones personalizadas.

Los investigadores señalan que los resultados abren la puerta a desarrollar estrategias terapéuticas más específicas y a orientar mejor los circuitos asistenciales destinados a los pacientes con COVID persistente.

La esquizofrenia es un trastorno neuropsiquiátrico complejo en el que la genética desempeña un papel destacado. Un estudio reciente pone el foco en las denominadas variantes del número de copias, que son fragmentos de ADN que, en lugar de presentar la cantidad habitual, muestran duplicaciones o, lo que resulta más relevante en este caso, pérdidas de material genético.

Un equipo de investigadores del Hospital Universitari Institut Pere Mata (HUIPM), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha liderado un estudio que aporta nueva luz sobre por qué la esquizofrenia puede aparecer antes en unas personas que en otras. La investigación, publicada en la revista científica Schizophrenia Research, señala que la pérdida de material genético puede influir en la edad en que se manifiesta el trastorno.

El trabajo analiza 836 participantes, 323 con esquizofrenia y 513 sin la enfermedad, y se centra en un tipo de alteraciones del ADN que incluyen pequeñas pérdidas de material genético. El estudio subraya que son específicamente las pérdidas —y no las duplicaciones— las que están vinculadas a un inicio precoz de la enfermedad. Esta pérdida puede adelantar el inicio de la esquizofrenia y no es inocua, ya que puede eliminar genes completos o elementos que regulan su funcionamiento, llegando a alterar el equilibrio necesario para que el cerebro se desarrolle correctamente.

En este sentido, los investigadores han observado que las personas con esquizofrenia presentan una carga global más alta de variaciones en la cantidad de fragmentos de ADN que los participantes sanos. Este resultado refuerza la idea de que las alteraciones estructurales del conjunto de nuestro ADN tienen un papel importante en el desarrollo del trastorno.

Las pérdidas de material genético se asocian con un inicio más temprano. Uno de los resultados clave del estudio es que el número de fragmentos de ADN ausentes está relacionado con la edad de inicio de la esquizofrenia. “En concreto, las personas que presentan más falta de fragmentos de ADN tienden a iniciar los síntomas antes, y los pacientes que desarrollan la enfermedad de forma más tardía tienen niveles similares a los de las personas sin el trastorno. Esto sugiere que, más allá de si una persona desarrollará o no esquizofrenia, la cantidad total de alteraciones del número de copias podría influir en el momento de su aparición”, explica el investigador principal del estudio, Gerard Muntané.

Aunque cada variación individual tiene un efecto modesto, la suma de todas puede influir en el inicio de la enfermedad a escala poblacional. Los autores consideran necesario ampliar la investigación con muestras más grandes y diversas para confirmar estos resultados y ayudar a comprender mejor los mecanismos biológicos de la esquizofrenia. Así, se podrá anticipar qué pacientes presentan mayor riesgo de inicio temprano y orientar estrategias de detección precoz e intervención personalizada.

Referencia del artículo

Muntané, G., Valle, A., Ramon-Cañellas, P., Martorell, L. & Vilella, E. (2026). The impact of CNV burden on age at onset of schizophrenia. Schizophrenia Research, 291, 12–19. https://doi.org/10.1016/j.schres.2026.02.006 

Un estudio del IRB Catalunya Sud (antes IISPV) y del Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona descubre que estas vesículas actúan de manera diferente según la agresividad del tumor, abriendo nuevas vías para futuras estrategias terapéuticas.

El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en hombres en muchos países occidentales. En la demarcación de Tarragona se diagnostican cerca de 670 casos nuevos cada año, y a escala estatal la cifra supera los 30.000. Aunque muchos tumores tienen un crecimiento lento, otros pueden progresar y diseminarse, por lo que entender qué factores impulsan esta agresividad es esencial para mejorar el pronóstico de los pacientes.

En este contexto, investigadores del Grup de Recerca en Biomarcadors de Malalties i Mecanismes Moleculars (DIBIOMEC) de l’Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB Catalunya Sud, antes IISPV), en colaboración con los Servicios de Urología y Anatomía Patológica del Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona, han dado un paso importante. Su estudio, recientemente publicado, demuestra por primera vez que las vesículas extracelulares (pequeñas partículas liberadas por las células) derivadas del tejido adiposo que rodea la próstata (tejido adiposo periprostático, PPAT) modulan el comportamiento de las células tumorales de manera diferente según el grado de riesgo del cáncer.

El trabajo, liderado por la Dra. Matilde R. Chacón y el Dr. Xavier Ruiz-Plazas, y realizado con un equipo multidisciplinario, ofrece una nueva visión sobre cómo el microambiente tumoral —y en concreto la grasa periprostática— “dialoga” con el cáncer e influye en su evolución.

Principales hallazgos

Por un lado, se observan efectos dependientes del riesgo. Es decir, las vesículas derivadas del tejido adiposo periprostático de pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo estimulan principalmente la proliferación de las células tumorales. En cambio, las vesículas obtenidas de pacientes con tumores de alto riesgo no aumentan la proliferación, pero sí potencian la capacidad de migración de las células cancerosas y estimulan la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos), dos procesos clave para la progresión y diseminación del tumor.

Por otro lado, estas vesículas también afectan al microambiente tumoral. Además de actuar sobre las células cancerosas, influyen en otras células del entorno. Las vesículas de bajo riesgo promueven un perfil proinflamatorio e inmunosupresor en macrófagos (células del sistema inmunitario), lo que podría contribuir a crear un entorno favorable al tumor en etapas iniciales.

Otro hallazgo importante es la activación de vías de señalización, ya que los efectos observados se relacionan con la activación de rutas moleculares clave en el cáncer.

Este descubrimiento muestra que el tejido adiposo periprostático no es un simple observador, sino un actor activo y dinámico que modula el comportamiento del cáncer de próstata según la agresividad de la enfermedad. Las vesículas extracelulares derivadas de este tejido emergen como nuevos factores diana para desarrollar futuras estrategias terapéuticas destinadas a interferir en la comunicación entre el tumor y su microambiente, especialmente en los casos de mayor riesgo de progresión.

Aunque los resultados se han obtenido en modelos in vitro y serán necesarios estudios adicionales en modelos más complejos, este trabajo representa un avance importante en la comprensión de la biología del cáncer de próstata y abre una vía prometedora para la investigación translacional.

Enlace a la publicación científica:
Arreaza-Gil V. et al. Periprostatic adipose tissue-derived extracellular vesicles modulate prostate cancer cell behaviour in vitro according to tumour grade. Mol Med (2026).

PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41566212/
DOI: 10.1186/s10020-026-01422-7

Un estudio liderado por la URV, con participación del IRB CatSud, revela que el consumo de aceite de oliva virgen, a diferencia del refinado, mejora la diversidad bacteriana y ayuda a preservar la función cerebral en personas mayores

La Universitat Rovira i Virgili (URV), con la participación del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud, antes IISPV), ha participado en un estudio pionero que demuestra que el consumo de aceite de oliva virgen puede contribuir a preservar la función cognitiva mediante la modulación de la microbiota intestinal. La investigación, publicada en Microbiome, es la primera en humanos que analiza de manera específica esta relación.

El estudio se ha llevado a cabo con datos de 656 personas de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, participantes del proyecto PREDIMED-Plus. Las personas que consumían aceite de oliva virgen —y no refinado— mostraban una mejor evolución de la función cognitiva y una microbiota intestinal más diversa, un indicador clave de salud metabólica. Además, se ha identificado el género bacteriano Adlercreutzia como posible mediador de este efecto protector.

La diferencia entre los dos tipos de aceite radica en el proceso de elaboración: mientras que el aceite de oliva virgen conserva antioxidantes, polifenoles y compuestos bioactivos, el refinado pierde buena parte de estos elementos durante el tratamiento industrial. “No todos los aceites de oliva tienen los mismos beneficios sobre la función cognitiva”, explica Jiaqi Ni, primera autora del estudio.

Los resultados refuerzan la importancia de la calidad de la grasa en la dieta mediterránea. “El aceite de oliva virgen no solo protege el corazón, sino que también puede ayudar a preservar el cerebro durante el envejecimiento”, destaca Jordi Salas-Salvadó, investigador principal. Las codirectoras Nancy Babio y Stephanie Nishi subrayan que, en un contexto de aumento del deterioro cognitivo, mejorar la calidad de la dieta es una estrategia accesible y eficaz.

La investigación ha sido posible gracias al liderazgo de la URV y el IISPV-CERCA, con la colaboración del CIBERobn y de instituciones internacionales como las universidades de Wageningen y Harvard.

Referencia bibliográfica: Ni J, Nishi SK, Babio N, Belzer C, Vioque J, Corella D, Hernando-Redondo J, Vidal J, Moreno-Indias I, Compañ-Gabucio L, Coltell O, Fitó M, Toledo E, Wang DD, Tinahones FJ, Salas-Salvadó J. Total and different types of olive oil consumption, gut microbiota, and cognitive function changes in older adults. Microbiome. 2026 Jan 24. doi: 10.1186/s40168-025-02306-4.

Un estudio liderado por el grupo Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (DIAMET) del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud, anteriormente IISPV) revela que la fibrosis hepática y la diabetes tipo 2 modifican de manera notable la respuesta hormonal tras la ingesta de alimentos en personas con hígado graso asociado a disfunciones metabólicas (MASLD). La investigación, publicada en Journal of Physiology and Biochemistry, examina cómo ambas condiciones afectan la secreción de hormonas esenciales para el control de la glucosa —como sería el glucagón y las incretinas (GLP‑1, GLP‑2 y GIP)— después de una comida estandarizada.

Los resultados muestran que la fibrosis hepática es el factor más determinante en el aumento de los niveles de GLP‑1, tanto en ayunas como tras la comida, independientemente de la presencia de diabetes. Asimismo, cuando la fibrosis hepática coexiste con la diabetes tipo 2, las alteraciones hormonales se intensifican, lo que apunta a un efecto sinérgico entre ambas patologías. Por otro lado, la diabetes tipo 2 se asocia con la pérdida de la supresión fisiológica del glucagón después de comer, un proceso fundamental para mantener la glucemia dentro de rangos adecuados.

Estos hallazgos refuerzan la idea de que un hígado fibrosado no actúa como un órgano pasivo, sino que participa activamente en la desregulación metabólica. La fibrosis no solo refleja daño previo, sino que también contribuye a generar nuevas alteraciones hormonales. Comprender estas variaciones es clave para mejorar la estratificación clínica y avanzar hacia tratamientos más personalizados en el contexto de la MASLD.

Dado el aumento de la prevalencia de MASLD y diabetes tipo 2, comprender cómo estas condiciones interactúan a nivel hormonal es clave para mejorar el diagnóstico precoz y optimizar tratamientos basados en el eje incretina–glucagón. El estudio aporta evidencias que pueden ayudar a identificar subgrupos de pacientes que se beneficien de estrategias terapéuticas más específicas, con impacto directo en la práctica clínica.

En conjunto, los resultados confirman que la fibrosis hepática es un determinante central de los niveles de GLP‑1 y que la coexistencia de diabetes tipo 2 potencia aún más estas alteraciones hormonales. Este conocimiento subraya la necesidad de diseñar estrategias terapéuticas adaptadas al perfil metabólico y hepático de cada paciente, especialmente en un contexto de creciente prevalencia de ambas enfermedades.

El estudio ha contado con la colaboración de investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV), del Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona, del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) – Hospital Clínic Barcelona y del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) -a través de sus áreas de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (CIBERDEM) y de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD)-.

 

Referencia bibliográfica

Astiarraga, B., Rodriguez-Castellano, A., Ceperuelo-Mallafré, V., Marsal-Beltran, A., Osuna-Prieto, F. J., Vilanova, N., Gracia-Sancho, J., Quer, J. C., Megía, A., Balteiro, A. P., Vendrell, J., & Fernández-Veledo, S. (2026). Liver fibrosis and type 2 diabetes modulate postprandial incretin and glucagon responses in fatty liver disease. Journal of physiology and biochemistry82(1), 8. https://doi.org/10.1007/s13105-026-01141-x

Las becas, con más de 270.000 € de financiación, impulsan proyectos punteros en radioterapia personalizada e inteligencia artificial; una tercera ayuda se destina a formación especializada en oncología molecular

La Asociación Contra el Cáncer en Tarragona ha presentado, este jueves 19 de febrero, las tres ayudas concedidas en la convocatoria 2025, una apuesta clara para reforzar la investigación oncológica y avanzar hacia el objetivo marcado por la entidad: alcanzar un 70% de supervivencia en cáncer en 2030.

Dos de las investigadoras becadas desarrollan su trabajo en el actual Instituto de Investigación Biomédica de Cataluña Sur (IRB CatSud, antes IISPV) y lideran líneas de trabajo que combinan tecnología, innovación e impacto clínico directo: la Dra. Bárbara Antonia Malavé y Marta Canela.

La Dra. Bárbara Antonia Malavé es beneficiaria de la Ayuda Clinic Junior al Territorio AECC 2025, destinada a un proyecto que optimiza el tratamiento radioterápico del cáncer de próstata mediante biomarcadores avanzados e inteligencia artificial. La ayuda está dotada con 154.000 € durante cuatro años.

También en el IRB CatSud, Marta Canela ha recibido la Ayuda Predoctoral AECC Tarragona 2025 para impulsar su proyecto basado en la combinación de imágenes y análisis de sangre. Mediante técnicas de inteligencia artificial, busca mejorar la predicción de la eficacia de la radioterapia en pacientes con cáncer de pulmón. La dotación es de 110.660 € durante cuatro años.

La tercera beca ha sido para Maria Guirro, que recibe la Ayuda Clinic Formación AECC 2025. La aportación, de 7.100 €, le permitirá completar el Máster en Oncología Molecular (MOM) del Centro de Estudios Biosanitarios.

Una investigación de la URV, el IRB CatSud y ISGlobal aporta la primera evidencia de esta relación en más de un millar de madres y sus bebés

 

Foto de PNW Production

La nutrición materna es clave para el desarrollo cognitivo de los bebés, pero algunos nutrientes han recibido menos atención en la investigación científica. La vitamina K, conocida sobre todo por su papel en la coagulación sanguínea, es un buen ejemplo. Aunque está presente en verduras de hoja verde y en aceites vegetales, y participa en procesos relacionados con el metabolismo de la glucosa, la insulina y la actividad antioxidante y antiinflamatoria, hasta ahora no se había estudiado su posible influencia en el desarrollo neurológico infantil.

Un nuevo estudio liderado por equipos de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y el IRB CatSud (antes IISPV), en colaboración con ISGlobal, aporta la primera evidencia que relaciona la ingesta materna de vitamina K1 (filoquinona) con el neurodesarrollo infantil.

La investigación ha sido dirigida por Mònica Bulló, responsable del grupo de Nutrición y Salud Metabólica de la URV y del centro de investigación TecnATox, y por Jordi Júlvez, investigador del IRB CatSud. Los resultados se han publicado en la revista científica Pediatric Research.

El estudio analizó a 1.080 mujeres embarazadas y a sus hijos de la cohorte BiSC. Para estimar la ingesta de vitamina K, las participantes respondieron un cuestionario de frecuencia alimentaria con 114 ítems. Después, se evaluaron diferentes áreas del neurodesarrollo infantil —cognición, desarrollo socioemocional y físico, comunicación y comportamiento— en varias etapas de la primera infancia.

Los datos muestran que una mayor ingesta de vitamina K durante el embarazo se asocia con puntuaciones más altas en el desarrollo global de los niños, así como con mejoras específicas en las habilidades cognitivas y el desarrollo físico. El estudio también indica que duplicar las recomendaciones actuales de vitamina K para la población general podría relacionarse con mejores competencias de comunicación y lenguaje expresivo. Aunque es un estudio observacional y no permite establecer una causalidad directa, el equipo investigador considera que abre nuevas vías para profundizar en el papel de la nutrición materna en el desarrollo neurocognitivo.

“Las evidencias obtenidas sugieren que la vitamina K podría tener un papel beneficioso, y esto podría llevar a futuras recomendaciones dietéticas específicas para mujeres embarazadas, con el objetivo de promover un desarrollo cognitivo óptimo durante la primera infancia”, explica la catedrática de la URV, Mònica Bulló.

Referencia bibliográfica:

Mateu-Fabregat, J., Panisello, L., Novau-Ferré, N. et al. Maternal dietary phylloquinone intake (vitamin K1) and early childhood neurodevelopment. Pediatr Res (2025). https://doi.org/10.1038/s41390-025-04543-7

Un estudio de la URV, con participación del IISPV, compara la ecografía abdominal con la resonancia magnética y demuestra el potencial de esta herramienta para detectar precozmente el riesgo de prediabetes y síndrome metabólico en personas con obesidad abdominal.

La distribución de la grasa corporal, especialmente la acumulada en el abdomen, es un factor determinante para el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Pero no toda la grasa abdominal tiene el mismo impacto en la salud: la grasa subcutánea, situada bajo la piel, no comporta los mismos riesgos que la grasa visceral, que se acumula en profundidad y puede entrar en contacto directo con órganos vitales. Identificar qué tipo de grasa predomina en una persona es esencial para evaluar su riesgo metabólico y orientar mejor las intervenciones clínicas. En este contexto, un estudio liderado por investigadoras del Departamento de Medicina y Cirugía de la Universitat Rovira i Virgili (URV), y con participación de personal investigador del IISPV, ha analizado hasta qué punto la ecografía abdominal puede ser una herramienta útil y fiable para medir la grasa visceral, en comparación con la resonancia magnética, considerada la técnica de referencia actual.

Actualmente, en la práctica clínica habitual, el riesgo asociado a la grasa abdominal se evalúa mediante el perímetro de la cintura. Sin embargo, esta medida, aunque sencilla, es limitada, ya que no permite distinguir entre grasa subcutánea y visceral. Las técnicas de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada ofrecen esta información con gran precisión, pero tienen un coste elevado, requieren equipamientos especializados y no están disponibles de forma inmediata en la atención primaria. Con el objetivo de explorar alternativas más ágiles y accesibles, el equipo investigador se planteó validar el uso de la ecografía abdominal para caracterizar la distribución de la grasa: “La ecografía es una herramienta presente en la mayoría de centros de atención primaria y hospitales que, con profesionales de la salud formados, permite obtener imágenes en tiempo real a un coste muy reducido”, explica Claudia Jiménez-ten Hoevel, investigadora del Departamento de Medicina y Cirugía de la URV y coautora del artículo.

La pregunta clave era, por tanto, en qué medida la ecografía puede ofrecer resultados comparables a los de la resonancia magnética en la exploración de la grasa abdominal. Para determinarlo, el equipo investigador trabajó con una muestra de 113 adultos voluntarios con obesidad abdominal, residentes en Reus y alrededores. A todos se les realizó una resonancia magnética y una ecografía abdominal en un intervalo muy corto —entre tres y cuatro días— para garantizar que los resultados fueran comparables.

Una herramienta válida y precisa

Los resultados del estudio, publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, revelan que las mediciones de la grasa visceral realizadas mediante ecografía mostraban una buena concordancia con los datos obtenidos mediante resonancia magnética. No obstante, se detectaron ciertas limitaciones de la ecografía a la hora de evaluar la grasa subcutánea, un hecho que ya habían señalado estudios previos. “La conclusión principal es que la ecografía puede ser especialmente útil cuando el objetivo es identificar la grasa visceral, que es la que está más claramente asociada al riesgo metabólico”, afirma Anna Pedret, investigadora del mismo departamento. Este potencial se suma al hecho de que la ecografía es una herramienta sencilla de utilizar para el personal formado y que se encuentra en la mayoría de centros de salud del país.

La grasa visceral: un indicador de riesgo metabólico

Más allá de esto, el análisis ha permitido a las investigadoras profundizar en otra cuestión y determinar si la cantidad de grasa visceral medida con ecografías puede llegar a predecir alteraciones metabólicas futuras. De hecho, los resultados muestran que existe relación entre niveles elevados de grasa visceral y la presencia de prediabetes —una condición en la que los niveles de azúcar en sangre son elevados, pero aún por debajo del umbral de la diabetes tipo 2— además del síndrome metabólico —un conjunto de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares—.

Más concretamente, el estudio identifica una cantidad de grasa visceral a partir de la cual el riesgo de sufrir enfermedades asociadas aumenta considerablemente. Por ejemplo, un grosor igual o superior a 7,35 centímetros se ha vinculado con un riesgo elevado de padecer prediabetes, mientras que a partir de 5,77 centímetros se observa relación con la probabilidad de presentar síndrome metabólico. Estos resultados ponen de manifiesto el potencial de las ecografías como herramienta exploratoria: “Incorporar la ecografía abdominal en la práctica clínica habitual, especialmente en el ámbito de la nutrición y la atención primaria, podría permitir una mejor estratificación del riesgo y una personalización más precisa de las intervenciones”, defienden las investigadoras.

El grupo de investigación Nutrició Funcional, Oxidació i Malalties Cardiovasculars (NFOC-SALUT) de la URV y el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) continúa trabajando para poner en valor el uso de la ecografía como una técnica económica, rápida y fácilmente integrable en la práctica clínica. Actualmente, el equipo explora el impacto de la distribución de la grasa abdominal en otros segmentos de la población y su relación con diferentes condiciones de salud, como la función cognitiva o la sarcopenia. En este marco, el grupo lleva a cabo nuevos estudios con ecografía abdominal en personas de entre 60 y 74 años, con investigaciones en marcha y la posibilidad abierta de participar. Las personas interesadas pueden contactar con el equipo mediante el correo electrónico estudisalimentacionfocsalut@gmail.com.

Referencia bibliográfica: Jiménez-Ten Hoevel C, Besora-Moreno M, Queral J, Llauradó E, Valls RM, Solà R, Pedret A. Ultrasound and MRI abdominal fat distribution and its associations with metabolic conditions in adults with abdominal obesity. Diabetes Obes Metab. 2025 Dec 17. DOI: 10.1111/dom.70390. Epub ahead of print. PMID: 41403258.

El Auditorio del Hospital Universitario Sant Joan de Reus acogió, este viernes 23 de enero de 2026, la jornada “Aspectos importantes en el diseño y ejecución de estudios clínicos de nutrición”, organizada por la Unidad de Investigación Clínica (UIC) del IISPV. El encuentro reunió a cerca de 80 profesionales vinculados a la investigación en nutrición, la salud y las ciencias biomédicas, en una sesión centrada en la calidad, el rigor y la transparencia de los estudios clínicos.
La jornada comenzó con la intervención de la Dra. Sangeetha Shyam, que abordó el sesgo del investigador/a en la investigación en nutrición y las estrategias para prevenirlo. A continuación, el Dr. Jordi Salas-Salvadó ofreció una revisión completa de los elementos esenciales del diseño metodológico, desde el planteamiento del proyecto hasta el cálculo muestral, el reclutamiento y el plan estadístico. Tras una pausa para el café, la Dra. Nancy Babio explicó cómo planificar y gestionar datos en estudios clínicos, destacando la importancia de la calidad, la validación y la protección de la información. La Dra. Maria Vinaixa profundizó en las Buenas Prácticas de Laboratorio, poniendo énfasis en la trazabilidad, los protocolos y los sistemas de calidad necesarios para garantizar la reproducibilidad científica.
Las Dras. Verónica Luque y Carme Rubio compartieron las claves para un buen reclutamiento de participantes, mientras que la Dra. Indira Paz Graniel expuso estrategias para mejorar la retención y evitar el dropout, uno de los retos más frecuentes en los estudios clínicos. En el tramo final, la Dra. Sangeetha Shyam presentó las nuevas normas CONSORT 2025 y su impacto en el reporting de ensayos clínicos, y el Dr. Jordi Júlvez reflexionó sobre cómo comunicar resultados científicos de manera responsable y rigurosa. La clausura corrió a cargo del Dr. Joan Vendrell, que presentó la nueva Unidad de Investigación Clínica del IISPV, una apuesta estratégica para impulsar estudios clínicos de alto nivel y reforzar la investigación biomédica en el sur de Cataluña. La jornada puso de manifiesto la importancia de seguir trabajando por una investigación en nutrición más robusta, ética y con un impacto real en la salud de la población.