Esta acción se enmarca en una serie de encuentros que el departamento lleva a cabo en los centros CERCA, con el objetivo de conocer de primera mano sus realidades

La Dirección General de Investigación (DGR) de la Generalitat de Cataluña ha anunciado recientemente el inicio de una serie de visitas institucionales a los centros de investigación del territorio, y una de las primeras paradas en la demarcación ha sido en el Instituto de Investigación Biomédica Cataluña Sur (IRB CatSud, anteriormente IISPV). El encuentro tuvo lugar el pasado martes 17 de febrero, en la sede que el Instituto tiene en Tarragona.

La visita contó con la presencia de la directora general de Investigación, Teresa Sanchis, y la subdirectora general de Investigación, Eva Pérez. Por parte del Instituto, asistieron el director, Joan Vendrell; la subdirectora, Elisabet Vilella; el gerente, Francesc López; y la directora de la oficina técnica, Elisabet Galve.

Esta acción forma parte de una iniciativa más amplia destinada a intensificar el conocimiento directo de los centros CERCA y de los agentes del sistema catalán de investigación. El objetivo de estos encuentros es conocer, por parte del departamento y de primera mano, la realidad, las necesidades y las líneas estratégicas de cada centro, con la voluntad de reforzar la colaboración institucional y ajustar mejor las políticas públicas de apoyo a la investigación.

Para el IRB CatSud, esta visita representa una oportunidad para mostrar el impacto del centro en el ecosistema de investigación del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, así como para dar visibilidad a sus proyectos y a su equipo investigador.

Un estudio colaborativo del CIBERDEM-ISCIII muestra que la grasa en el abdomen acelera el envejecimiento vascular y aumenta el riesgo de complicaciones vasculares a largo plazo, incluso antes de que aparezca la obesidad.

Un equipo investigador del Instituto de Investigación e Innovación Parc Taulí (I3PT), en colaboración con el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y el Hospital del Mar Research Institute (IMIM), ha identificado una clara asociación entre la acumulación de grasa abdominal y el envejecimiento vascular precoz en personas con diabetes tipo 1 sin antecedentes cardiovasculares previos.

La investigación se ha basado en una cohorte de 179 personas con esta patología, todas evaluadas en el Hospital Universitario Parc Taulí bajo la coordinación de José Miguel González-Clemente, endocrinólogo del Parc Taulí y jefe del grupo de diabetes-riesgo cardiovascular del I3PT, y de Joan Vendrell, investigador del IISPV, co-responsable del grupo de investigación en Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (DIAMET) y miembro del CIBERDEM-ISCIII.

A pesar de presentar un buen control de la glucemia, la presión arterial y el perfil lipídico, aproximadamente un 10% de las personas estudiadas mostró signos de envejecimiento vascular precoz, un factor clave en el desarrollo de complicaciones cardiovasculares y microvasculares que afectan directamente a la calidad y la esperanza de vida.

“En la diabetes tipo 1, el tratamiento con insulina es imprescindible para controlar la glucemia, pero, con los años, puede favorecer un aumento gradual de peso asociado a un mayor riesgo de complicaciones”, explica González-Clemente. Según el investigador, antes de que pueda hablarse de obesidad general ya puede haberse producido una acumulación de grasa abdominal, especialmente en forma de grasa visceral, metabólicamente activa y estrechamente relacionada con el deterioro de las arterias. “Este tipo de grasa favorece la pérdida de elasticidad arterial, un proceso ligado a la degradación de la elastina, una proteína esencial de la pared vascular, y puede ser la base de complicaciones como el infarto, el ictus, los problemas circulatorios en las extremidades inferiores o las afectaciones en la retina, los riñones y el sistema nervioso periférico”, añade.

El índice cintura-altura, una herramienta para detectar el envejecimiento vascular precoz

Para identificar de forma sencilla a las personas con mayor riesgo de envejecimiento vascular, el estudio destaca el índice cintura-altura, un indicador que se calcula dividiendo el perímetro de la cintura entre la altura, ambas medidas en centímetros. Los datos muestran que un valor igual o superior a 0,56 se asocia a un envejecimiento vascular acelerado, determinado mediante la velocidad de la onda del pulso, una técnica no invasiva que permite cuantificar la rigidez arterial. “Prácticamente todas las personas con una velocidad de onda del pulso elevada presentaban un índice igual o superior a 0,56”, señala González-Clemente, quien destaca que otros indicadores habituales, como el índice de masa corporal o el índice cintura-cadera, no detectan tan bien este riesgo.

Los resultados, publicados en la revista Diabetes Research and Clinical Practice, refuerzan la importancia de evitar el aumento de peso y vigilar la acumulación de grasa abdominal como estrategia preventiva. “Controlar este índice de forma precoz permitiría actuar antes de que la obesidad esté establecida, facilitaría un mejor control metabólico y reduciría el riesgo de complicaciones vasculares a largo plazo”, concluye.

Los investigadores señalan que el siguiente paso será validar estos resultados en cohortes más amplias y con un seguimiento más prolongado. Además, el estudio sugiere que algunos fármacos utilizados en personas con diabetes tipo 2 para reducir el peso podrían ser útiles en personas con diabetes tipo 1, un campo que todavía necesita más evidencia clínica.

Una investigación de la URV, el IRB CatSud y ISGlobal aporta la primera evidencia de esta relación en más de un millar de madres y sus bebés

 

Foto de PNW Production

La nutrición materna es clave para el desarrollo cognitivo de los bebés, pero algunos nutrientes han recibido menos atención en la investigación científica. La vitamina K, conocida sobre todo por su papel en la coagulación sanguínea, es un buen ejemplo. Aunque está presente en verduras de hoja verde y en aceites vegetales, y participa en procesos relacionados con el metabolismo de la glucosa, la insulina y la actividad antioxidante y antiinflamatoria, hasta ahora no se había estudiado su posible influencia en el desarrollo neurológico infantil.

Un nuevo estudio liderado por equipos de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y el IRB CatSud (antes IISPV), en colaboración con ISGlobal, aporta la primera evidencia que relaciona la ingesta materna de vitamina K1 (filoquinona) con el neurodesarrollo infantil.

La investigación ha sido dirigida por Mònica Bulló, responsable del grupo de Nutrición y Salud Metabólica de la URV y del centro de investigación TecnATox, y por Jordi Júlvez, investigador del IRB CatSud. Los resultados se han publicado en la revista científica Pediatric Research.

El estudio analizó a 1.080 mujeres embarazadas y a sus hijos de la cohorte BiSC. Para estimar la ingesta de vitamina K, las participantes respondieron un cuestionario de frecuencia alimentaria con 114 ítems. Después, se evaluaron diferentes áreas del neurodesarrollo infantil —cognición, desarrollo socioemocional y físico, comunicación y comportamiento— en varias etapas de la primera infancia.

Los datos muestran que una mayor ingesta de vitamina K durante el embarazo se asocia con puntuaciones más altas en el desarrollo global de los niños, así como con mejoras específicas en las habilidades cognitivas y el desarrollo físico. El estudio también indica que duplicar las recomendaciones actuales de vitamina K para la población general podría relacionarse con mejores competencias de comunicación y lenguaje expresivo. Aunque es un estudio observacional y no permite establecer una causalidad directa, el equipo investigador considera que abre nuevas vías para profundizar en el papel de la nutrición materna en el desarrollo neurocognitivo.

“Las evidencias obtenidas sugieren que la vitamina K podría tener un papel beneficioso, y esto podría llevar a futuras recomendaciones dietéticas específicas para mujeres embarazadas, con el objetivo de promover un desarrollo cognitivo óptimo durante la primera infancia”, explica la catedrática de la URV, Mònica Bulló.

Referencia bibliográfica:

Mateu-Fabregat, J., Panisello, L., Novau-Ferré, N. et al. Maternal dietary phylloquinone intake (vitamin K1) and early childhood neurodevelopment. Pediatr Res (2025). https://doi.org/10.1038/s41390-025-04543-7

Un estudio de la URV, con participación del IISPV, compara la ecografía abdominal con la resonancia magnética y demuestra el potencial de esta herramienta para detectar precozmente el riesgo de prediabetes y síndrome metabólico en personas con obesidad abdominal.

La distribución de la grasa corporal, especialmente la acumulada en el abdomen, es un factor determinante para el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Pero no toda la grasa abdominal tiene el mismo impacto en la salud: la grasa subcutánea, situada bajo la piel, no comporta los mismos riesgos que la grasa visceral, que se acumula en profundidad y puede entrar en contacto directo con órganos vitales. Identificar qué tipo de grasa predomina en una persona es esencial para evaluar su riesgo metabólico y orientar mejor las intervenciones clínicas. En este contexto, un estudio liderado por investigadoras del Departamento de Medicina y Cirugía de la Universitat Rovira i Virgili (URV), y con participación de personal investigador del IISPV, ha analizado hasta qué punto la ecografía abdominal puede ser una herramienta útil y fiable para medir la grasa visceral, en comparación con la resonancia magnética, considerada la técnica de referencia actual.

Actualmente, en la práctica clínica habitual, el riesgo asociado a la grasa abdominal se evalúa mediante el perímetro de la cintura. Sin embargo, esta medida, aunque sencilla, es limitada, ya que no permite distinguir entre grasa subcutánea y visceral. Las técnicas de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada ofrecen esta información con gran precisión, pero tienen un coste elevado, requieren equipamientos especializados y no están disponibles de forma inmediata en la atención primaria. Con el objetivo de explorar alternativas más ágiles y accesibles, el equipo investigador se planteó validar el uso de la ecografía abdominal para caracterizar la distribución de la grasa: “La ecografía es una herramienta presente en la mayoría de centros de atención primaria y hospitales que, con profesionales de la salud formados, permite obtener imágenes en tiempo real a un coste muy reducido”, explica Claudia Jiménez-ten Hoevel, investigadora del Departamento de Medicina y Cirugía de la URV y coautora del artículo.

La pregunta clave era, por tanto, en qué medida la ecografía puede ofrecer resultados comparables a los de la resonancia magnética en la exploración de la grasa abdominal. Para determinarlo, el equipo investigador trabajó con una muestra de 113 adultos voluntarios con obesidad abdominal, residentes en Reus y alrededores. A todos se les realizó una resonancia magnética y una ecografía abdominal en un intervalo muy corto —entre tres y cuatro días— para garantizar que los resultados fueran comparables.

Una herramienta válida y precisa

Los resultados del estudio, publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, revelan que las mediciones de la grasa visceral realizadas mediante ecografía mostraban una buena concordancia con los datos obtenidos mediante resonancia magnética. No obstante, se detectaron ciertas limitaciones de la ecografía a la hora de evaluar la grasa subcutánea, un hecho que ya habían señalado estudios previos. “La conclusión principal es que la ecografía puede ser especialmente útil cuando el objetivo es identificar la grasa visceral, que es la que está más claramente asociada al riesgo metabólico”, afirma Anna Pedret, investigadora del mismo departamento. Este potencial se suma al hecho de que la ecografía es una herramienta sencilla de utilizar para el personal formado y que se encuentra en la mayoría de centros de salud del país.

La grasa visceral: un indicador de riesgo metabólico

Más allá de esto, el análisis ha permitido a las investigadoras profundizar en otra cuestión y determinar si la cantidad de grasa visceral medida con ecografías puede llegar a predecir alteraciones metabólicas futuras. De hecho, los resultados muestran que existe relación entre niveles elevados de grasa visceral y la presencia de prediabetes —una condición en la que los niveles de azúcar en sangre son elevados, pero aún por debajo del umbral de la diabetes tipo 2— además del síndrome metabólico —un conjunto de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares—.

Más concretamente, el estudio identifica una cantidad de grasa visceral a partir de la cual el riesgo de sufrir enfermedades asociadas aumenta considerablemente. Por ejemplo, un grosor igual o superior a 7,35 centímetros se ha vinculado con un riesgo elevado de padecer prediabetes, mientras que a partir de 5,77 centímetros se observa relación con la probabilidad de presentar síndrome metabólico. Estos resultados ponen de manifiesto el potencial de las ecografías como herramienta exploratoria: “Incorporar la ecografía abdominal en la práctica clínica habitual, especialmente en el ámbito de la nutrición y la atención primaria, podría permitir una mejor estratificación del riesgo y una personalización más precisa de las intervenciones”, defienden las investigadoras.

El grupo de investigación Nutrició Funcional, Oxidació i Malalties Cardiovasculars (NFOC-SALUT) de la URV y el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) continúa trabajando para poner en valor el uso de la ecografía como una técnica económica, rápida y fácilmente integrable en la práctica clínica. Actualmente, el equipo explora el impacto de la distribución de la grasa abdominal en otros segmentos de la población y su relación con diferentes condiciones de salud, como la función cognitiva o la sarcopenia. En este marco, el grupo lleva a cabo nuevos estudios con ecografía abdominal en personas de entre 60 y 74 años, con investigaciones en marcha y la posibilidad abierta de participar. Las personas interesadas pueden contactar con el equipo mediante el correo electrónico estudisalimentacionfocsalut@gmail.com.

Referencia bibliográfica: Jiménez-Ten Hoevel C, Besora-Moreno M, Queral J, Llauradó E, Valls RM, Solà R, Pedret A. Ultrasound and MRI abdominal fat distribution and its associations with metabolic conditions in adults with abdominal obesity. Diabetes Obes Metab. 2025 Dec 17. DOI: 10.1111/dom.70390. Epub ahead of print. PMID: 41403258.

El Auditorio del Hospital Universitario Sant Joan de Reus acogió, este viernes 23 de enero de 2026, la jornada “Aspectos importantes en el diseño y ejecución de estudios clínicos de nutrición”, organizada por la Unidad de Investigación Clínica (UIC) del IISPV. El encuentro reunió a cerca de 80 profesionales vinculados a la investigación en nutrición, la salud y las ciencias biomédicas, en una sesión centrada en la calidad, el rigor y la transparencia de los estudios clínicos.
La jornada comenzó con la intervención de la Dra. Sangeetha Shyam, que abordó el sesgo del investigador/a en la investigación en nutrición y las estrategias para prevenirlo. A continuación, el Dr. Jordi Salas-Salvadó ofreció una revisión completa de los elementos esenciales del diseño metodológico, desde el planteamiento del proyecto hasta el cálculo muestral, el reclutamiento y el plan estadístico. Tras una pausa para el café, la Dra. Nancy Babio explicó cómo planificar y gestionar datos en estudios clínicos, destacando la importancia de la calidad, la validación y la protección de la información. La Dra. Maria Vinaixa profundizó en las Buenas Prácticas de Laboratorio, poniendo énfasis en la trazabilidad, los protocolos y los sistemas de calidad necesarios para garantizar la reproducibilidad científica.
Las Dras. Verónica Luque y Carme Rubio compartieron las claves para un buen reclutamiento de participantes, mientras que la Dra. Indira Paz Graniel expuso estrategias para mejorar la retención y evitar el dropout, uno de los retos más frecuentes en los estudios clínicos. En el tramo final, la Dra. Sangeetha Shyam presentó las nuevas normas CONSORT 2025 y su impacto en el reporting de ensayos clínicos, y el Dr. Jordi Júlvez reflexionó sobre cómo comunicar resultados científicos de manera responsable y rigurosa. La clausura corrió a cargo del Dr. Joan Vendrell, que presentó la nueva Unidad de Investigación Clínica del IISPV, una apuesta estratégica para impulsar estudios clínicos de alto nivel y reforzar la investigación biomédica en el sur de Cataluña. La jornada puso de manifiesto la importancia de seguir trabajando por una investigación en nutrición más robusta, ética y con un impacto real en la salud de la población.
El estudio, publicado en la revista BMC Medicine, ha analizado datos de 746 adultos mayores con alto riesgo cardio metabólico, que han sido seguidos durante seis años. El equipo investigador ha evaluado el grado de adherencia a la dieta mediterránea, la composición de la microbiota intestinal y la evolución de su función cognitiva a lo largo del tiempo. Los resultados indican que las personas que seguían de manera más fiel este patrón alimentario presentaban una microbiota intestinal más favorable y una evolución cognitiva más positiva. Uno de los aspectos más innovadores del trabajo es la identificación de una “huella microbiana” propia de la dieta mediterránea. Este nuevo biomarcador, basado en la presencia y la abundancia de determinadas bacterias intestinales asociadas a este tipo de alimentación, también se relaciona con un deterioro cognitivo más lento. Según los autores, este hallazgo aporta nuevas pistas sobre los mecanismos biológicos que explican los beneficios de la dieta mediterránea sobre el cerebro. Eje intestino-cerebro La función cognitiva incluye capacidades como la memoria, la atención, el aprendizaje, el lenguaje o la toma de decisiones, esenciales para mantener la autonomía en la vida cotidiana. En paralelo, la microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que intervienen en procesos clave como la digestión, la inmunidad o la producción de sustancias que influyen en el funcionamiento del organismo. En los últimos años, la investigación ha puesto de manifiesto la existencia del llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual los microorganismos intestinales pueden producir compuestos que llegan al cerebro y afectan su funcionamiento. “Este estudio demuestra que la microbiota intestinal es una pieza clave en los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea”, explica Jiaqi Ni, primera autora del trabajo e investigadora predoctoral de la URV. “Nuestros resultados sugieren que algunas bacterias intestinales asociadas a una mayor adherencia a este patrón alimentario podrían proteger frente al deterioro cognitivo”. En la misma línea, el catedrático de la URV Jordi Salas-Salvadó, director del estudio, destaca que “identificar una huella microbiana asociada a la dieta mediterránea abre nuevas oportunidades para diseñar intervenciones nutricionales o microbianas orientadas a promover un envejecimiento cognitivo saludable”. Por su parte, las investigadoras del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Nancy Babio y Stephanie K. Nishi subrayan la relevancia de los resultados en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la prevalencia de la demencia, y apuntan que mejorar la calidad de la dieta es una estrategia sencilla y accesible con beneficios reales para la salud cerebral. El trabajo ha sido liderado por la investigadora predoctoral Jiaqi Ni y dirigido por Jordi Salas-Salvadó, Nancy Babio y Stephanie K. Nishi, miembros de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, con la colaboración de investigadores del consorcio PREDIMED-Plus. El estudio se enmarca en una investigación multicéntrica que contribuye a profundizar en la relación entre alimentación, microbiota intestinal y salud cerebral a lo largo del envejecimiento. Referencia bibliográfica: Ni J, Hernández-Cacho A, Nishi SK, Babio N, Belzer C, Konstati P, Vioque J, Corella D, Castañer O, Vidal J, Moreno-Indias I, Torres-Collado L, Coltell O, Fitó M, Ruiz-Canela M, Wang DD, Tinahones FJ, Salas-Salvadó J. Mediterranean diet, gut microbiota, and cognitive decline in older adults with obesity/overweight and metabolic syndrome: a prospective cohort study. BMC Med. 2025 Dec 1;23(1):669. doi: 10.1186/s12916-025-04488-y. Un estudio con 746 personas mayores seguidas durante seis años identifica una “huella microbiana” asociada a este patrón alimentario y a una evolución cognitiva más favorable Seguir una dieta mediterránea no solo beneficia al corazón o al metabolismo, sino que también podría ayudar a preservar la función cognitiva a medida que el envejecimiento avanza. Así lo indica una investigación liderada por la Universitat Rovira i Virgili (URV), el IISPV y el CIBERobn, que muestra cómo este patrón alimentario se asocia a una microbiota intestinal más saludable y a un deterioro cognitivo más lento en personas mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico.
El estudio, publicado en la revista BMC Medicine, ha analizado datos de 746 adultos mayores con alto riesgo cardio metabólico, que han sido seguidos durante seis años. El equipo investigador ha evaluado el grado de adherencia a la dieta mediterránea, la composición de la microbiota intestinal y la evolución de su función cognitiva a lo largo del tiempo. Los resultados indican que las personas que seguían de manera más fiel este patrón alimentario presentaban una microbiota intestinal más favorable y una evolución cognitiva más positiva. Uno de los aspectos más innovadores del trabajo es la identificación de una “huella microbiana” propia de la dieta mediterránea. Este nuevo biomarcador, basado en la presencia y la abundancia de determinadas bacterias intestinales asociadas a este tipo de alimentación, también se relaciona con un deterioro cognitivo más lento. Según los autores, este hallazgo aporta nuevas pistas sobre los mecanismos biológicos que explican los beneficios de la dieta mediterránea sobre el cerebro. Eje intestino-cerebro La función cognitiva incluye capacidades como la memoria, la atención, el aprendizaje, el lenguaje o la toma de decisiones, esenciales para mantener la autonomía en la vida cotidiana. En paralelo, la microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que intervienen en procesos clave como la digestión, la inmunidad o la producción de sustancias que influyen en el funcionamiento del organismo. En los últimos años, la investigación ha puesto de manifiesto la existencia del llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual los microorganismos intestinales pueden producir compuestos que llegan al cerebro y afectan su funcionamiento. “Este estudio demuestra que la microbiota intestinal es una pieza clave en los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea”, explica Jiaqi Ni, primera autora del trabajo e investigadora predoctoral de la URV. “Nuestros resultados sugieren que algunas bacterias intestinales asociadas a una mayor adherencia a este patrón alimentario podrían proteger frente al deterioro cognitivo”. En la misma línea, el catedrático de la URV Jordi Salas-Salvadó, director del estudio, destaca que “identificar una huella microbiana asociada a la dieta mediterránea abre nuevas oportunidades para diseñar intervenciones nutricionales o microbianas orientadas a promover un envejecimiento cognitivo saludable”. Por su parte, las investigadoras del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Nancy Babio y Stephanie K. Nishi subrayan la relevancia de los resultados en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la prevalencia de la demencia, y apuntan que mejorar la calidad de la dieta es una estrategia sencilla y accesible con beneficios reales para la salud cerebral. El trabajo ha sido liderado por la investigadora predoctoral Jiaqi Ni y dirigido por Jordi Salas-Salvadó, Nancy Babio y Stephanie K. Nishi, miembros de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, con la colaboración de investigadores del consorcio PREDIMED-Plus. El estudio se enmarca en una investigación multicéntrica que contribuye a profundizar en la relación entre alimentación, microbiota intestinal y salud cerebral a lo largo del envejecimiento. Referencia bibliográfica: Ni J, Hernández-Cacho A, Nishi SK, Babio N, Belzer C, Konstati P, Vioque J, Corella D, Castañer O, Vidal J, Moreno-Indias I, Torres-Collado L, Coltell O, Fitó M, Ruiz-Canela M, Wang DD, Tinahones FJ, Salas-Salvadó J. Mediterranean diet, gut microbiota, and cognitive decline in older adults with obesity/overweight and metabolic syndrome: a prospective cohort study. BMC Med. 2025 Dec 1;23(1):669. doi: 10.1186/s12916-025-04488-y. En los próximos meses, la comunidad científica interesada en la investigación biomédica y en las bases moleculares de la patología tendrá la oportunidad de asistir a dos sesiones virtuales de alto nivel, impartidas por expertos reconocidos en sus respectivos campos.
Este jueves 22 de enero a las 16 h, el Dr. Carlos Castaño, investigador posdoctoral, participará en el ciclo CIBEROBN Webinars 2026 con una ponencia centrada en un tema emergente en el ámbito de la interacción huésped–microbioma. Su charla, titulada “Isolation and Characterization of Circulating Bacterial Extracellular Vesicles: A Novel Approach to Understanding Host–Microbiome Interactions in Obesity”, abordará cómo las vesículas extracelulares bacterianas presentes en la circulación pueden ofrecer nuevas herramientas para comprender los mecanismos moleculares que relacionan el microbioma con la obesidad. Este enfoque innovador abre la puerta a nuevas líneas de investigación y a posibles aplicaciones diagnósticas o terapéuticas. Posteriormente, el 16 de febrero a las 16 h, el grupo de la SEBBM “Bases Moleculares de la Patología”, coordinado por la Dra. Sonia Fernández‑Veledo, organizará un nuevo seminario web dedicado a la neurobiología del comportamiento alimentario. La investigadora Roberta Haddad‑Tovolli (IDIBAPS) impartirá la conferencia “Neuronal circuits underlying appetitive behaviors in the maternal brain and the programming of offspring health”.

El grupo de investigación GEMMAIR recogió, el pasado jueves 6 de noviembre, el Premio Joan Pedrerol Gallego al impacto social de la investigación del Consejo Social de la Universitat Rovira i Virgili correspondiente al año 2025, en el ámbito de ciencias de la salud y de la vida, en la modalidad ex ante.

El trabajo galardonado, titulado “Bisfenol A y salud hepática: Impacto de una dieta libre de BPA en la Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica”, fue presentado por los investigadores Maria Teresa Auguet Quintillà, Helena Clavero Mestres, Carmen Aguilar Crespillo, José Antonio Porras, David Riesco, Salomé Martínez, Margarita Vives y Fàtima Sabench Pereferrer.

El Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) celebró el pasado martes 16 de diciembre su primera jornada PostDoc Day, con el objetivo de dar visibilidad a la investigación que llevan a cabo los investigadores e investigadoras postdoctorales del Instituto.

Los premiados durante la jornada fueron Francisco Algaba Chueca, que recibió el Primer Premio a la Mejor Short Presentation; Laia Just Borràs, que obtuvo el Primer Premio a la Mejor Flash Presentation; y Bernat Ballvè Gelonch, que recibió el Primer Premio a la Mejor Question.

Succipro, un spin-off creado en 2022 fruto de la investigación que se está llevando a cabo en el IRBCatSud (el nombre nuevo que adoptará el actual IISPV a partir de 2026), ha pasado a formar parte de la plataforma empresarial y de innovación Catalonia.health. Un paso que supone establecer conexiones con otras empresas del sector biomédico catalán, generar sinergias, compartir conocimiento y acelerar el desarrollo de sus productos.

Succipro se dedica a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas basadas en la modulación del succinato, con el objetivo de abordar enfermedades inflamatorias y metabólicas que afectan a millones de personas. Todo ello se resume en este vídeo.

Actualmente, Succipro está desarrollando un fármaco para el tratamiento de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que se encuentra en fase preclínica y presenta resultados iniciales muy prometedores. Los fármacos de Succipro también tienen el potencial de tratar enfermedades complejas de alta relevancia clínica, como la diabetes o algunos tipos de cáncer, donde la inflamación y el metabolismo juegan un papel muy importante en su desarrollo.

En Succipro se trabaja cada día con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas que padecen estas enfermedades. Desde la empresa, existe un claro interés en desarrollar terapias dirigidas a resolver problemas reales y personalizados en los pacientes. Este trabajo se enmarca en el concepto de medicina personalizada, diseñando moléculas con una validación científica y metodológica adecuada para resolver problemas que hoy en día no están completamente solucionados.

Para Succipro, formar parte de Catalonia.health es una “decisión estratégica que permitirá establecer conexiones con otras empresas del sector biomédico catalán”. Se espera que esta colaboración facilite la generación de sinergias, el intercambio de conocimiento y la aceleración del desarrollo de sus productos. Esta unión entre ciencia, empresa y salud se considera clave para posicionar a Cataluña como un referente internacional en biomedicina.

 

Más información:

https://www.succipro.com/

https://www.iispv.cat/