• El proyecto IUNS ACTIVATOR analizará las brechas en la investigación en nutrición en Asia y su impacto en las políticas de salud
• La iniciativa quiere dar voz al continente asiático en la literatura científica y prepararlo para afrontar retos nutricionales
Un proyecto liderado por el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud, antes IISPV) y la Universitat Rovira i Virgili (URV) evaluará el estado de la investigación en nutrición en Asia, identificando las brechas y necesidades existentes en este ámbito. Lo hará gracias a una subvención de la International Union of Nutritional Sciences (IUNS) de 5.000 dólares.
Con esta ayuda, durante los próximos cuatro años el equipo IUNS ACTIVATOR trabajará en la evaluación de la investigación en nutrición, reflexionará sobre cómo se alinea con las prioridades regionales y su impacto en las políticas públicas de salud. También se centrará en dinamizar los esfuerzos para generar evidencias relevantes a escala regional con el objetivo de mejorar la salud, tanto mediante mentoría como mediante la participación de actores clave.

“Llevar a cabo este estudio es significativo porque hay una escasa representación asiática en la literatura científica mundial. Es necesario identificar las necesidades que existen en el campo de la nutrición para saber si la investigación en Asia está preparada para afrontar sus retos específicos, enmarcados en una transición nutricional y en una creciente carga de enfermedades no transmisibles”, explica Sangeetha Shyam, investigadora del IISPV-URV, implicada en el proyecto IUNS ACTIVATOR: ‘Evaluación decenal asiática de la nutrición, reflexión y dinamización de esfuerzos para el futuro’.
El equipo responsable del proyecto reúne a 26 investigadores de 13 países de Asia y Europa, especializados en nutrición, metainvestigación y comunicación científica. Los objetivos del estudio buscan, además, implicar a los jóvenes para garantizar la relevancia y la sostenibilidad de las soluciones propuestas.
Un estudio de la URV, con participación del IISPV, compara la ecografía abdominal con la resonancia magnética y demuestra el potencial de esta herramienta para detectar precozmente el riesgo de prediabetes y síndrome metabólico en personas con obesidad abdominal.
La distribución de la grasa corporal, especialmente la acumulada en el abdomen, es un factor determinante para el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Pero no toda la grasa abdominal tiene el mismo impacto en la salud: la grasa subcutánea, situada bajo la piel, no comporta los mismos riesgos que la grasa visceral, que se acumula en profundidad y puede entrar en contacto directo con órganos vitales. Identificar qué tipo de grasa predomina en una persona es esencial para evaluar su riesgo metabólico y orientar mejor las intervenciones clínicas. En este contexto, un estudio liderado por investigadoras del Departamento de Medicina y Cirugía de la Universitat Rovira i Virgili (URV), y con participación de personal investigador del IISPV, ha analizado hasta qué punto la ecografía abdominal puede ser una herramienta útil y fiable para medir la grasa visceral, en comparación con la resonancia magnética, considerada la técnica de referencia actual.
Actualmente, en la práctica clínica habitual, el riesgo asociado a la grasa abdominal se evalúa mediante el perímetro de la cintura. Sin embargo, esta medida, aunque sencilla, es limitada, ya que no permite distinguir entre grasa subcutánea y visceral. Las técnicas de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada ofrecen esta información con gran precisión, pero tienen un coste elevado, requieren equipamientos especializados y no están disponibles de forma inmediata en la atención primaria. Con el objetivo de explorar alternativas más ágiles y accesibles, el equipo investigador se planteó validar el uso de la ecografía abdominal para caracterizar la distribución de la grasa: “La ecografía es una herramienta presente en la mayoría de centros de atención primaria y hospitales que, con profesionales de la salud formados, permite obtener imágenes en tiempo real a un coste muy reducido”, explica Claudia Jiménez-ten Hoevel, investigadora del Departamento de Medicina y Cirugía de la URV y coautora del artículo.
La pregunta clave era, por tanto, en qué medida la ecografía puede ofrecer resultados comparables a los de la resonancia magnética en la exploración de la grasa abdominal. Para determinarlo, el equipo investigador trabajó con una muestra de 113 adultos voluntarios con obesidad abdominal, residentes en Reus y alrededores. A todos se les realizó una resonancia magnética y una ecografía abdominal en un intervalo muy corto —entre tres y cuatro días— para garantizar que los resultados fueran comparables.
Una herramienta válida y precisa
Los resultados del estudio, publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, revelan que las mediciones de la grasa visceral realizadas mediante ecografía mostraban una buena concordancia con los datos obtenidos mediante resonancia magnética. No obstante, se detectaron ciertas limitaciones de la ecografía a la hora de evaluar la grasa subcutánea, un hecho que ya habían señalado estudios previos. “La conclusión principal es que la ecografía puede ser especialmente útil cuando el objetivo es identificar la grasa visceral, que es la que está más claramente asociada al riesgo metabólico”, afirma Anna Pedret, investigadora del mismo departamento. Este potencial se suma al hecho de que la ecografía es una herramienta sencilla de utilizar para el personal formado y que se encuentra en la mayoría de centros de salud del país.
La grasa visceral: un indicador de riesgo metabólico
Más allá de esto, el análisis ha permitido a las investigadoras profundizar en otra cuestión y determinar si la cantidad de grasa visceral medida con ecografías puede llegar a predecir alteraciones metabólicas futuras. De hecho, los resultados muestran que existe relación entre niveles elevados de grasa visceral y la presencia de prediabetes —una condición en la que los niveles de azúcar en sangre son elevados, pero aún por debajo del umbral de la diabetes tipo 2— además del síndrome metabólico —un conjunto de factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares—.
Más concretamente, el estudio identifica una cantidad de grasa visceral a partir de la cual el riesgo de sufrir enfermedades asociadas aumenta considerablemente. Por ejemplo, un grosor igual o superior a 7,35 centímetros se ha vinculado con un riesgo elevado de padecer prediabetes, mientras que a partir de 5,77 centímetros se observa relación con la probabilidad de presentar síndrome metabólico. Estos resultados ponen de manifiesto el potencial de las ecografías como herramienta exploratoria: “Incorporar la ecografía abdominal en la práctica clínica habitual, especialmente en el ámbito de la nutrición y la atención primaria, podría permitir una mejor estratificación del riesgo y una personalización más precisa de las intervenciones”, defienden las investigadoras.
El grupo de investigación Nutrició Funcional, Oxidació i Malalties Cardiovasculars (NFOC-SALUT) de la URV y el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) continúa trabajando para poner en valor el uso de la ecografía como una técnica económica, rápida y fácilmente integrable en la práctica clínica. Actualmente, el equipo explora el impacto de la distribución de la grasa abdominal en otros segmentos de la población y su relación con diferentes condiciones de salud, como la función cognitiva o la sarcopenia. En este marco, el grupo lleva a cabo nuevos estudios con ecografía abdominal en personas de entre 60 y 74 años, con investigaciones en marcha y la posibilidad abierta de participar. Las personas interesadas pueden contactar con el equipo mediante el correo electrónico estudisalimentacionfocsalut@gmail.com.
Referencia bibliográfica: Jiménez-Ten Hoevel C, Besora-Moreno M, Queral J, Llauradó E, Valls RM, Solà R, Pedret A. Ultrasound and MRI abdominal fat distribution and its associations with metabolic conditions in adults with abdominal obesity. Diabetes Obes Metab. 2025 Dec 17. DOI: 10.1111/dom.70390. Epub ahead of print. PMID: 41403258.


El Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) celebró el pasado martes 16 de diciembre su primera jornada PostDoc Day, con el objetivo de dar visibilidad a la investigación que llevan a cabo los investigadores e investigadoras postdoctorales del Instituto.
Los premiados durante la jornada fueron Francisco Algaba Chueca, que recibió el Primer Premio a la Mejor Short Presentation; Laia Just Borràs, que obtuvo el Primer Premio a la Mejor Flash Presentation; y Bernat Ballvè Gelonch, que recibió el Primer Premio a la Mejor Question.
Un estudio identifica, por primera vez, biomarcadores no invasivos capaces de detectar de forma temprana la esteatosis hepática —conocida como hígado graso— en población infantil y adolescente que adquirieron al nacer el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). El estudio, publicado en Communications Medicine, ha sido coordinado por personal investigador del área CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) en el Hospital Universitari de Tarragona Joan XXIII (HJ23) – Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y el Hospital Universitario La Paz. También pertenecientes a la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Instituto de Investigación de La Paz (IdiPAZ) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El trabajo supone un avance clave para mejorar el diagnóstico de una complicación que afecta aproximadamente al 30% de esta población pediátrica.

La esteatosis hepática es habitual en personas con infección por VIH y su prevalencia en población infantil y juvenil ronda también el 30%. Sin embargo, los métodos diagnósticos no invasivos utilizados en adultos no funcionan adecuadamente en población pediátrica. “Hasta ahora carecíamos de herramientas fiables para detectar el hígado graso en jóvenes con VIH sin recurrir a técnicas invasivas. Era fundamental encontrar biomarcadores específicos que permitieran identificar la enfermedad en sus fases más iniciales”, explican Anna Rull y Talía Sainz, investigadoras del CIBERINFEC pertenecientes respectivamente a l’Hospital Universitari de Tarragona Joan XXIII (HJ23) – Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y Hospital La Paz y que han liderado el estudio.
El presente estudio analizó mediante técnicas de metabolómica avanzada muestras de sangre y heces de 29 participantes para examinar las grasas circulantes, los ácidos biliares y las bacterias intestinales. Este enfoque permitió detectar alteraciones metabólicas muy precisas que podrían indicar la presencia de daño hepático incluso antes de que aparezcan síntomas.
Entre todas las moléculas estudiadas, dos tipos de triglicéridos (TG54:5 y TG56:7) y el ácido biliar UDCA destacaron por su capacidad para diferenciar a los jóvenes con esteatosis hepática de aquellos sin la enfermedad. “La combinación de las medidas del triglicérido TG56:7 y el ácido biliar UDCA mejoró notablemente el poder discriminador de los dos grupos”, señala la también investigadora del CIBERINFEC Silvia Chafino, primera autora del trabajo.
El estudio también reveló que los triglicéridos totales, habitualmente empleados en adultos para evaluar la función hepática, no mostraron diferencias significativas entre grupos en esta cohorte pediátrica, lo que refuerza la importancia de explorar triglicéridos específicos.
Por otro lado, se examinó la microbiota intestinal, dado su papel en la transformación de los ácidos biliares. Aunque no se observaron diferencias entre grupos, sí se detectaron correlaciones positivas entre UDCA y la bacteria Collinsella, conocida productora de este ácido biliar, lo que podría explicar las tendencias encontradas, según determinó el equipo de investigación.
Finalmente, el análisis integrado del perfil de ácidos biliares permitió identificar una subpoblación dentro del grupo control con un patrón similar al de la población pediátrica con esteatosis hepática. El equipo de investigación subraya que estos resultados “sugieren que alteraciones tempranas en los niveles de ácidos biliares podrían reflejar un estado patológico incipiente, incluso antes de que existan manifestaciones clínicas evidentes, lo que remarcaría su papel prometedor en la predicción de la esteatosis hepática, aunque su potencial aplicación clínica debería explorarse en mayor profundidad”.
Referencia del artículo:
Chafino S, Tarancon-Diez L, Hurtado-Gallego J, Flores-Piñas M, Alcolea S, Olveira A, et al. Metabolomics for searching non-invasive biomarkers of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease in youth with vertical HIV. Commun Med. 2025;5:433.
Un estudio liderado por la Universidad Rovira i Virgili ha seguido durante seis años a más de mil personas con sobrepeso u obesidad y otros indicadores metabólicos, como la hipertensión o niveles elevados de glucosa y colesterol
La obesidad sarcopénica —es decir, la combinación de un exceso de grasa corporal con una masa y fuerza muscular bajas— es un factor de riesgo para el deterioro cognitivo en adultos mayores. Así lo indica un estudio longitudinal liderado por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del Institut de Recerca Biomèdica CatSud, en colaboración con otros grupos del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER).
La investigación ha seguido durante seis años a 1.097 personas de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico —un conjunto de factores de riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes como la hipertensión, un colesterol elevado o niveles altos de glucosa en sangre. El equipo investigador ha analizado si las personas que presentaban obesidad sarcopénica al inicio del proyecto eran más proclives al deterioro de diferentes áreas de la función cognitiva, evaluadas periódicamente mediante pruebas neuropsicológicas estandarizadas.
Los resultados desvelan que las personas con obesidad sarcopénica experimentaron un mayor declive en la función cognitiva global y general después de seis años y presentaron, además, un riesgo mayor de sufrir un deterioro cognitivo sutil, una fase inicial previa al deterioro cognitivo leve. En cambio, ni la obesidad por sí sola ni la sarcopenia aislada se asociaron con un peor rendimiento cognitivo, lo que apunta a que la combinación de ambas condiciones podría ser la responsable del impacto más negativo sobre la salud cerebral.
“El envejecimiento con una composición corporal desfavorable puede tener implicaciones más profundas de lo que pensábamos”, señala Héctor Vázquez-Lorente, investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV y primer autor del estudio. “Nuestros datos muestran que la obesidad sarcopénica puede acelerar el deterioro cognitivo incluso antes de que aparezcan síntomas clínicos”, añade.
Para Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la URV, investigador ICREA Academia y autor sénior del artículo, estos resultados subrayan la importancia de la detección temprana: “Identificar la obesidad sarcopénica en adultos mayores podría ser clave para anticipar la evolución cognitiva y permitir intervenciones tempranas que ayuden a prevenir futuros casos de demencia”.
La obesidad sarcopénica es especialmente relevante en contextos con poblaciones envejecidas, altos niveles de sedentarismo y una prevalencia creciente de obesidad. Detectarla en la práctica clínica podría facilitar intervenciones más eficaces en las primeras fases del deterioro cognitivo: “Comprender cómo influye la composición corporal en la salud cerebral es fundamental para diseñar estrategias que frenen el declive asociado a la edad”, apunta Salas-Salvadó. Además, el catedrático reivindica que los resultados “refuerzan la necesidad de promover un estilo de vida saludable que combine actividad física, una alimentación equilibrada y el control del exceso de grasa corporal para frenar el aumento de la obesidad sarcopénica”.
Referencia: Vázquez-Lorente H, Paz-Graniel I, Margara-Escudero HJ, Martínez-González MÁ, Romaguera D, Urbistondo DM, Estruch R, Sánchez VM, Vidal J, Fitó M, Goñi N, Chaplin A, Zulet MA, Sacanella E, de Paz Fernández JA, Altés A, García-Gavilán JF, Konieczna J, Martínez JA, Salas-Salvadó J. Sarcopenic Obesity and Longitudinal Trajectories on Cognitive Performance and Subtle Cognitive Impairment Over 6 Years in Older Adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. 2025 Dec;16(6):e70158. doi: 10.1002/jcsm.70158. PMID: 41361860.
Un estudio de la URV demuestra que priorizar alimentos con bajo índice glucémico como la mayoría de frutas o los cereales enteros puede reducir el riesgo de Alzheimer y otros tipos de demencias
La calidad y la cantidad de los carbohidratos de la dieta tienen un papel decisivo en el desarrollo de las demencias. Así lo indica un estudio del grupo de investigación Nutrición y Salud Metabólica (NuMeH) de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del Centro de Tecnología Ambiental, Alimentaria y Toxicológica (TecnATox), junto con el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV). Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista científica International Journal of Epidemiology.
Aunque la edad es uno de los principales factores de riesgo de sufrir demencias, mantener unos hábitos de vida saludables –y en especial una alimentación equilibrada– es esencial para reducir el deterioro cognitivo y favorecer un envejecimiento saludable. Los carbohidratos son el componente mayoritario de la dieta y representan aproximadamente el 55% de la energía total que consumimos. Debido a su papel en el metabolismo de la glucosa y la insulina, no sólo la cantidad sino también la calidad de los carbohidratos ingeridos influyen de forma significativa en la salud metabólica y en el riesgo de enfermedades relacionadas, como el Alzheimer.
Uno de los indicadores clave es el índice glucémico (IG), que mide la rapidez con la que los hidratos de carbono elevan la glucosa en sangre después de consumirlos. La escala —de 0 a 100— clasifica los alimentos según provocan incrementos más o menos rápidos: productos como la patata o el pan blanco presentan un IG alto, mientras que la mayoría de frutas y cereales enteros tienen un IG bajo.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó datos de más de 200.000 adultos del Reino Unido que no tenían demencia cuando empezó el seguimiento. A través de cuestionarios sobre su alimentación, pudieron evaluar el índice y la carga glucémica de la dieta de cada participante. Tras un seguimiento medio de 13,25 años se comprobó que un total de 2.362 personas desarrollaron demencias. Mediante técnicas estadísticas avanzadas, los investigadores determinaron a partir de qué niveles del índice glucémico el riesgo de desarrollar demencias empezaba a aumentar, lo que les permitió obtener una fotografía muy precisa de cómo la dieta puede influir en la salud cerebral a largo plazo.
Los resultados demostraron que el consumo de alimentos de menor índice glucémico se asocia a un menor riesgo de desarrollar demencias, mientras que valores más elevados incrementan su riesgo. Concretamente, las dietas con un índice glucémico bajo a moderado se relacionaron con una reducción del 16% del riesgo de padecer alzhéimer, mientras que valores más altos se relacionaron con un incremento del 14%.
“Estos resultados indican que el seguimiento de una alimentación rica con alimentos de índice glucémico bajo, como la fruta, las legumbres o los cereales integrales, podría disminuir el riesgo de deterioro cognitivo, Alzheimer y otros tipos de demencias”, confirma Mònica Bulló, catedrática del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, investigadora ICREA y directora del Centro TecnATox de la URV, que ha liderado la investigación.
Estos resultados ponen el foco en la importancia de tener en cuenta tanto la cantidad como la calidad de los hidratos de carbono, como estrategia de prevención y manejo de las demencias.
Referència bibliogràfica: Novau-Ferré N, Mateu-Fabregat J, Papagiannopoulos CK, Chalitsios CV, Panisello L, Markozannes G, Tsilidis KK, Bulló M, Papandreou C. Glycemic index, glycemic load, and risk of dementia: a prospective analysis within the UK Biobank cohort. Int J Epidemiol. 2025 Oct 14;54(6):dyaf182. doi: 10.1093/ije/dyaf182. PMID: 41177554.
Estos microorganismos son esenciales para que el producto cumpla con la definición internacional de kéfir establecida por la OMS y la FAO.
Alrededor del 80% de los productos etiquetados como “kéfir” en España no informan sobre la presencia de levaduras. Estos microorganismos son necesarios para que el producto cumpla con la definición internacional de kéfir que establece el Codex Alimentarius, elaborado conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Así lo concluye un estudio dirigido por un equipo investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), presentado en el último congreso de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética.
El kéfir es un alimento lácteo fermentado que se diferencia de otros productos similares, como el yogur, por su fermentación mixta, resultado de la acción conjunta de bacterias ácido-lácticas, ácido-acéticas y levaduras. En el estudio, realizado durante el verano de 2025, se analizaron productos etiquetados como “kéfir” en los principales supermercados del país, seleccionados según el informe de cuota de mercado de Kantar Worldpanel, que incluye cadenas nacionales y regionales y cubre más del 56,7% del mercado. Se evaluó el etiquetado de 170 kéfires bebibles y de cuchara, prestando especial atención a la declaración explícita de levaduras.
Los resultados mostraron una gran variabilidad en la información proporcionada por los fabricantes, lo que, según el equipo investigador, puede generar confusión entre los consumidores y dificultar la correcta identificación del producto según los estándares internacionales. “En muchos casos, la denominación ‘kéfir’ se utiliza como reclamo comercial, aunque los productos no cumplan con la definición internacional, que exige la presencia de levaduras”, explican Lucía Iglesias-Vázquez y Nadine Khoury, investigadoras del estudio.
Las autoras advierten que la normativa europea actual sobre información alimentaria no exige declarar la presencia de microorganismos en el etiquetado de los alimentos. Además, en algunos productos lácteos fermentados incluso se permite omitir la lista de ingredientes, lo que puede limitar la transparencia y favorecer la banalización de un alimento como el kéfir, que aporta numerosas propiedades beneficiosas para la salud.
Ante esta situación, el equipo investigador propone que la industria adopte prácticas de etiquetado más claras y coherentes, como indicar expresamente la presencia de bacterias y levaduras. “Avanzar hacia una normativa europea armonizada que establezca criterios microbiológicos mínimos sería fundamental para proteger la autenticidad del kéfir y reforzar la confianza del consumidor mediante una lista de ingredientes clara”, señalan Nancy Babio y Jordi Salas, profesores e investigadores del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, del IISPV y del CIBEROBN.
El grupo de investigación PEDINUR de la URV y el IISPV busca familias con bebés de 4 a 5 meses y de 18 meses que quieran participar en el estudio

Desarrollar un alimento funcional que contribuya a una mejor salud intestinal e inmunológica de los bebés es el objetivo de GUTBABI. Este proyecto, en el que trabaja el grupo de investigación en Pediatría, Nutrición y Desarrollo Humano (PEDINUR) de la Universidad Rovira i Virgili (URV) con el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), quiere entender cómo evoluciona la microbiota intestinal durante los primeros meses de vida. Para ello, el equipo investigador busca familias con bebés de 4 a 5 meses y de 18 meses interesadas en participar en esta investigación, que únicamente tendrán que recoger una muestra de heces del bebé y responder a algunos cuestionarios telefónicos. Las personas interesadas deben enviar un correo electrónico.
El objetivo del estudio es llegar a desarrollar un alimento complementario funcional que favorezca el establecimiento de una microbiota intestinal saludable y refuerce el sistema inmunitario de los niños y niñas desde las primeras etapas de la vida.
Esta investigación es un trabajo colaborativo entre entidades públicas y privadas como URV-IISPV, Fruselva (impulsor y coordinador del proyecto), Leitat, i-GRAPE y ALGEMY, con la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de los fondos Europeos FEDER.

Siete investigadores e investigadoras hablaron sobre temas de investigación en salud, energía y medio ambiente, y sobre su impacto en la vida cotidiana. Este viernes por la tarde y sábado por la mañana tendrá lugar la feria de talleres científicos en la plaza Corsini de Tarragona, el acto central de la Noche de la Investigación

El Racó de la Palma de Reus se convirtió este sábado en un centro de conocimiento científico con la celebración de las microcharlas “Investigación para el cambio”, un evento previo a la Noche Europea de la Investigación en el que participaron unas ochenta personas. El acto, organizado por el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) con la colaboración de la Universidad Rovira i Virgili (URV), reunió a siete investigadores e investigadoras de diferentes centros del territorio que compartieron avances innovadores en temas relacionados con la salud, la energía y el medio ambiente.
Con un formato ágil y divulgativo, las intervenciones duraron diez minutos y explicaron de forma práctica los resultados de los estudios científicos realizados por los investigadores y cómo afectan a la vida de las personas. Por ejemplo, Cèlia Uroz, investigadora de la URV, explicó que las personas ingerimos 20.000 partículas de microplásticos al año, lo que equivale a una tarjeta de crédito a la semana, y habló sobre sus efectos en el intestino. Por su parte, Marta Llorens, investigadora del Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ), explicó cómo funcionan los antibióticos en el cuerpo y por qué es importante tomarlos con cuidado y siguiendo las indicaciones del médico.

En el ámbito de la salud mental, Elisabet Vilella, investigadora del IISPV y del Instituto Pere Mata, comentó que una de cada cuatro personas sufre un problema de salud mental a lo largo de su vida. También habló sobre cómo varían los síntomas de los problemas mentales y los trastornos psiquiátricos según la edad o el género.
Las microcharlas destacaron el valor de la investigación que se realiza en el territorio y su impacto directo en la vida diaria. Además, hubo una buena interacción con el público, que pudo hacer preguntas a los investigadores sobre los temas tratados.
Continúan los actos de la Noche Europea de la Investigación
Estas microcharlas han sido un acto previo a la Noche Europea de la Investigación, una iniciativa divulgativa que tiene su actividad central con la feria de talleres científicos, que tendrá lugar la tarde del 26 de septiembre y la mañana del 27 en la plaza Corsini de Tarragona donde participarán más de 200 investigadores e investigadoras de la URV y de los institutos de investigación. Otra de las actividades previas es el taller familiar “Mucho más allá de la estética ”, sobre cómo la obesidad y la diabetes afectan al organismo, que tendrá lugar en el centro deportivo Viding Sant Jordi de Tarragona.


También se acercará a los centros de secundaria de la demarcación de Tarragona a través de charlas divulgativas y se trasladará un año más a las Terres de l’Ebre, con la feria de talleres científicos que tendrá lugar el 3 de octubre en la plaza del Ayuntamiento de Tortosa.
La Nit Europea de la Recerca es un gran evento divulgativo que se celebra simultáneamente en más de 300 ciudades europeas y que tiene como objetivo acercar la ciencia a la ciudadanía. En la demarcación de Tarragona, la URV coordina el evento desde 2018, con una programación que cada año atrae a miles de personas.
La Nit Europea de Recerca cuenta con el apoyo del programa Horizon Europe de la Unión Europea y la colaboración de un consorcio de universidades e instituciones públicas catalanas. La programación completa se puede consultar en tarragona.nitdelarecerca.cat .